Volver a proyectos

Recorro ríos que respiran con los ritmos de una sociedad. Sus aguas perciben y afectan. Siempre se habla del río. Cómo viene el agua, si creció durante la noche o si se llevó la arena otra vez. De qué color amaneció, si dejó marcas nuevas en la orilla.

Como arteria viva, sostiene una coreografía con lo cotidiano y es parte de una conversación que no se detiene. En el andar del río se dibuja también el nuestro y nos recuerda que el agua no solo pasa: deja huella.